No es un barco. No es un avión. Y realmente no toca el suelo.
Un alaero, o más comúnmente conocido como aerodeslizador, es un vehículo que desafía la fricción a la que estamos acostumbrados. Utiliza un colchón de aire para levantarse y propulsión de aire para moverse. Inventada en 1953 por el ingeniero Christopher Cockerell, sigue siendo una de las máquinas de transporte más versátiles jamás construidas.
La definición del término varía según a quién le preguntes. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual lo llama un “vehículo colchón de aire”. El diario oficial del gobierno francés, en abril de 2008, prefería “buque con ascensor”. Pero la mecánica es universal. El sistema se basa en un faldón que atrapa el aire debajo del casco. Ese aire presurizado levanta todo el vehículo de la superficie.
La propulsión proviene de una hélice de aire. Al dirigir el empuje, los pilotos dirigen la nave. Es física simple. También es por eso que estas cosas pueden ir a casi cualquier lugar.
¿Dónde operan los aerodeslizadores?
La mayoría de la gente asocia el aerodeslizador con el Canal de la Mancha. La ruta entre Dover, Reino Unido, y Calais, Francia, fue su reclamo a la fama. Durante más de 30 años, estos vehículos con amortiguación de aire transportaron pasajeros a través del agua. Luego se inauguró el Túnel del Canal de la Mancha en 1994. El servicio finalizó en 2000. La competencia acabó con la ruta comercial.
Pero limitar un aerodeslizador al agua es un error. Eso no es en lo que son mejores.
Debido a que flotan sobre una capa de aire, no les importa la superficie que hay debajo. Si es llano y no tiene grandes obstáculos, el vehículo puede deslizarse sobre él.
Esto hace que el aerodeslizador sea ideal para:
- capas de hielo
- Nieve profunda
- Dunas de arena
- Humedales poco profundos
Los encontrarás en el Ártico. Los verás en la Antártida. Son habituales en las expediciones polares porque no atraviesan el hielo fino como lo haría un barco, ni se hunden en la nieve blanda como un coche.
Por qué no es sólo una novedad
El término aerodeslizador proviene del idioma inglés, pero la ingeniería es británica. El invento de Cockerell resolvió un problema específico: cómo mover cargas pesadas sobre terrenos que absorben ruedas o rompen cascos.
Si bien el cruce del Canal de la Mancha fue la aplicación más visible, nunca fue la única. La capacidad del vehículo para realizar la transición entre tierra y agua sin detenerse lo hace único. No existe ningún otro vehículo de transporte público que funcione con una presión sobre el suelo tan baja.
Hoy en día, no son sólo piezas de museo o atracciones turísticas. Siguen siendo herramientas para la respuesta de emergencia, la logística militar y la investigación científica en lugares donde no existen carreteras.
La tecnología es más antigua que la mayoría de los lectores de esta revista. Sin embargo, el principio básico permanece sin cambios. Trampa de aire. Levantar. Avanzar.
Es un recordatorio de que a veces la ingeniería más simple resuelve el terreno más difícil.
