Grammarly enfrenta una demanda por el uso no autorizado de las identidades de los escritores en funciones de inteligencia artificial

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Grammarly, el popular software asistente de escritura, eliminó su función “Revisión de expertos” después de que una reacción violenta revelara que estaba explotando los nombres y reputaciones de periodistas, académicos y autores reales sin su permiso. La empresa se enfrenta ahora a una demanda colectiva alegando el uso no autorizado de propiedad intelectual con fines de lucro.

Expertos en funciones explotadas

La ahora desaparecida herramienta “Expert Review”, lanzada en agosto pasado, atribuía falsamente comentarios escritos generados por IA a personas reales, tanto vivas como fallecidas. El material de marketing anterior de Grammarly describía la función como basada en “conocimientos de expertos en la materia y publicaciones confiables”, permitiendo incluso a los usuarios seleccionar autores específicos para emular. El descargo de responsabilidad de la herramienta afirmaba que no implicaba el respaldo de los mencionados, pero aun así afirmaba falsamente que ofrecía “conocimientos de profesionales destacados”.

Esta práctica quedó expuesta después de que Wired informara que Grammarly estaba ofreciendo ediciones de IA disfrazadas de escritores reales. Los críticos, incluido el fundador de Platformer, Casey Newton, y la historiadora Mar Hicks, condenaron la medida como explotadora y potencialmente difamatoria. La respuesta inicial de la empresa, que ofrecía una forma de “optar por no participar”, fue ampliamente criticada por no abordar cómo se utilizaba a los autores fallecidos.

La reacción violenta y la acción legal

La controversia aumentó cuando los escritores se dieron cuenta de que sus identidades estaban siendo monetizadas sin consentimiento. La investigadora Sarah J. Jackson señaló lo absurdo de la situación y bromeó acerca de demandar a la empresa por violar la memoria de los autores muertos como si fueran ganchos de campana. El director ejecutivo de Grammarly, Shishir Mehrotra, finalmente anunció que la función se desactivaría y prometió un rediseño que daría a los expertos control sobre su representación.

Sin embargo, esta disculpa hizo poco para sofocar la indignación. El escritor sobre el clima Ketan Joshi descartó la medida como una desconexión de la “sociedad humana normal”, mientras que el columnista del New York Times Dan Saltzstein exigió responsabilidad más allá de la mera reevaluación. La situación ahora ha ido más allá de la crítica pública, con la escritora del New York Times Julia Angwin presentando una demanda colectiva contra la empresa matriz de Grammarly, Superhuman.

Demanda busca daños y prevención

La demanda, presentada en el Tribunal de Distrito de Nueva York, busca daños y perjuicios y una orden judicial para evitar que Grammarly utilice las identidades de los escritores sin consentimiento. La firma que representa a Angwin, Peter Romer-Friedman Law PLLC, está invitando a los escritores afectados a unirse a la demanda. Según los informes, el uso no autorizado de identidades se extendió a periodistas de The Verge, Wired, Bloomberg, The New York Times y otras publicaciones importantes.

Como afirmó Peter Romer-Friedman, la ley de Nueva York ha prohibido durante mucho tiempo la explotación comercial de nombres personales sin permiso, y no existen excepciones para las empresas de tecnología o la inteligencia artificial.

El incidente subraya los desafíos éticos del desarrollo de la IA, particularmente cuando implica aprovechar la propiedad intelectual existente sin el consentimiento adecuado. Plantea dudas sobre la responsabilidad de las empresas de tecnología de respetar los derechos creativos y evitar prácticas de marketing engañosas.