Meta se enfrenta a un juicio histórico por denuncias de explotación infantil y adicción

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Meta, dirigida por Mark Zuckerberg, se defenderá en un juicio innovador en Nuevo México, acusada de no proteger a los niños de la explotación sexual y de diseñar deliberadamente características adictivas en sus plataformas. Este es el primer juicio a nivel estatal contra una importante empresa de redes sociales por daños a menores, y sienta un precedente crucial para la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas.

Las acusaciones principales: explotación y adicción

El Fiscal General de Nuevo México, Raúl Torrez, presentó la demanda en 2023, alegando que Meta creó a sabiendas un “caldo de cultivo” para depredadores en Facebook, Instagram y WhatsApp. Los fiscales construyeron su caso utilizando cuentas encubiertas que se hacían pasar por niños para documentar solicitudes explícitas y la respuesta de Meta (o la falta de ella). La afirmación es contundente: Meta priorizó las ganancias sobre la seguridad, facilitando tanto la explotación sexual como el uso compulsivo de plataformas entre los jóvenes.

La demanda va más allá, argumentando que Meta ocultó los efectos nocivos de sus algoritmos y funciones al tiempo que violaba las leyes de protección al consumidor al crear una molestia pública. A los jurados se les presentará lo que el estado describe como “material muy sensible y muy explícito” que ilustra los peligros que enfrentan los niños en línea.

La defensa de Meta y batallas legales más amplias

Meta niega las acusaciones, afirmando que el Estado está distorsionando selectivamente las pruebas y llevando a cabo una investigación “éticamente comprometida”. La compañía sostiene que ha implementado salvaguardas, incluidas configuraciones y restricciones de contenido más estrictas, y señala una década de investigación y colaboración con expertos.

Sin embargo, el juicio de Nuevo México es sólo un frente de una ofensiva legal más amplia contra Meta. Más de 40 fiscales generales estatales han presentado demandas similares, acusando a la empresa de diseñar intencionalmente funciones adictivas para maximizar los ingresos publicitarios. Un caso paralelo en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, que involucra a YouTube de Google, alega que la adicción a las redes sociales llevó a un demandante de 19 años a la depresión y a pensamientos suicidas; TikTok llegó a un acuerdo con el demandante poco antes del juicio, aunque los detalles del acuerdo siguen sin revelarse.

El argumento de la adicción: manipulación del comportamiento

La demanda de Los Ángeles acusa a Meta, junto con TikTok y YouTube, de tomar prestadas técnicas de las industrias del juego y del tabaco para maximizar deliberadamente la participación de los jóvenes. Los demandantes argumentan que estas empresas incorporaron características de diseño destinadas a atrapar a los usuarios jóvenes en circuitos de retroalimentación autodestructivos, generando ingresos publicitarios a costa de la salud mental.

Meta responde que la salud mental de los adolescentes es un tema complejo influenciado por múltiples factores (presión académica, desafíos socioeconómicos, abuso de sustancias) y que culpar únicamente a las redes sociales es una simplificación excesiva. La empresa insiste en que sigue comprometida con el apoyo a los jóvenes, pero se enfrenta a una creciente evidencia que sugiere un enfoque más calculado para la participación de los usuarios.

Por qué esto es importante: sentar un precedente

El juicio de Nuevo México es importante porque es el primero en llegar a esta etapa. Una victoria de los fiscales a nivel estatal podría abrir la puerta a más litigios, obligando a Meta y otros gigantes tecnológicos a repensar fundamentalmente cómo diseñan sus plataformas. El caso plantea preguntas críticas sobre las responsabilidades de las empresas de redes sociales en la protección de los usuarios vulnerables, la ética del diseño adictivo y el equilibrio entre ganancias y seguridad en la era digital.

El resultado de este ensayo probablemente influirá en la forma en que los formuladores de políticas y los reguladores aborden el impacto de las grandes tecnologías en los niños en los años venideros.

Los procedimientos serán seguidos de cerca por analistas de la industria, expertos legales y padres por igual, ya que el futuro de la responsabilidad de las redes sociales está en juego.