Un reciente artículo de portada de la revista Wired que destaca la presencia de personas LGBTQ+ en posiciones de poder dentro de Silicon Valley ha provocado una feroz reacción en línea. El artículo, publicado el 19 de febrero de 2026, generó inmediatamente críticas por sus imágenes provocativas y su percibida insensibilidad.
La controversia se desarrolla
La portada en sí presentaba una imagen de apretón de manos, descrita por algunos como extraña, mientras que las imágenes internas del artículo incluían un gráfico de un hombre musculoso con la Torre Salesforce colocada entre sus piernas. Estas imágenes provocaron una condena inmediata en las redes sociales, y muchos usuarios cuestionaron las elecciones editoriales detrás de representaciones tan explícitas.
El senador del estado de California Scott Wiener, un destacado defensor de los derechos LGBTQ+, criticó públicamente la premisa del artículo, sugiriendo que reforzaba estereotipos dañinos en lugar de celebrar la diversidad. A pesar de estas críticas, algunos dentro de la industria tecnológica defendieron el artículo, y un inversor anónimo calificó el resultado de “asqueroso” pero, en última instancia, justificado.
El panorama más amplio
El debate en torno al artículo de Wired destaca una tensión más amplia en la cobertura mediática de la representación LGBTQ+ en la tecnología. Si bien reconocer que las personas LGBTQ+ desempeñan roles influyentes en Silicon Valley no es inherentemente sorprendente, la forma en que la revista eligió presentar este hecho generó preocupaciones sobre la cosificación y el posible refuerzo de tropos homofóbicos.
El incidente subraya la importancia del periodismo responsable, particularmente cuando se cubren temas delicados. La reacción también sirvió como recordatorio del poder de las redes sociales para amplificar rápidamente las críticas y responsabilizar a los medios de comunicación por sus decisiones editoriales.
Respuesta de las redes sociales
Internet respondió con una rápida sátira y duras críticas, criticando el enfoque del artículo. Algunos usuarios señalaron que el artículo parecía anticuado y poco original, mientras que otros acusaron a Wired de sensacionalismo. Esta vergüenza pública ilustra el panorama cambiante de la responsabilidad de los medios, donde las audiencias expresan cada vez más sus demandas de una representación respetuosa e inclusiva.
En última instancia, la portada de Wired sirve como un estudio de caso sobre cómo un contenido aparentemente inofensivo puede generar controversia cuando carece de matices y sensibilidad, y refuerza que la representación importa – no sólo que existe, sino cómo se retrata.
