El Departamento de Estado de Estados Unidos, el subsecretario de Estado Marco Rubio, revirtió una política de 2023 y ordenó el regreso de Times New Roman como fuente oficial para todas las comunicaciones oficiales. Esta decisión cancela el cambio anterior a Calibri, una fuente sans-serif elegida para mejorar la legibilidad, particularmente en pantallas digitales.
¿Por qué el cambio? La política de la elección de fuentes
La medida, presentada por Rubio como un retorno a la “tradición, la formalidad y la ceremonia”, ha generado críticas por sus implicaciones para la accesibilidad. El portavoz del Departamento de Estado defendió la decisión como una forma de fortalecer la credibilidad y crear una identidad unificada del Departamento. Sin embargo, los críticos señalan que el cambio contradice directamente las pautas modernas de accesibilidad y las recomendaciones federales.
El cambio de política estuvo explícitamente vinculado a las críticas a los programas de diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad, a los que Rubio culpó por la adopción “despilfarradora” de Calibri. Este marco ha llevado a que la medida se caracterice como otro frente en la agenda cultural y política más amplia de la administración.
Las implicaciones de accesibilidad: Serif versus Sans-Serif
La cuestión central radica en la diferencia fundamental entre las fuentes serif y sans-serif. Times New Roman es una fuente serif, lo que significa que tiene pequeños trazos decorativos al final de las letras. Aunque son estéticamente tradicionales, las serifas pueden dificultar la legibilidad para algunas personas, especialmente aquellas con dislexia u otras discapacidades visuales.
Calibri, una fuente sans-serif, carece de estos trazos, lo que la hace más limpia y fácil de procesar en las pantallas. Es por eso que las pautas de accesibilidad como las Pautas de accesibilidad al contenido web (WCAG) recomiendan fuentes sans-serif para texto digital. La decisión del Departamento de Estado va en contra de estos estándares establecidos.
Costos y preocupaciones prácticas
Más allá de la accesibilidad, la medida también plantea preocupaciones prácticas. La investigación, incluido un estudio realizado por un estudiante de sexto grado en 2014, sugiere que las fuentes serif como Times New Roman usan más tinta que sus contrapartes sans-serif. Si bien no es un gasto enorme, representa un retroceso innecesario en eficiencia.
La decisión también ignora el hecho de que Calibri fue la fuente predeterminada de Microsoft durante 17 años antes de Aptos, lo que la convierte en un tipo de letra familiar y cómodo para muchos trabajadores de oficina.
Conclusión
El regreso del Departamento de Estado a Times New Roman no es simplemente una elección estilística; es un retroceso deliberado de los estándares de accesibilidad enmarcado como un regreso a la tradición. La decisión corre el riesgo de alienar a los lectores con discapacidad visual, socava las pautas federales de accesibilidad y agrega una capa innecesaria de fricción a las comunicaciones oficiales. La medida destaca cómo incluso cambios burocráticos aparentemente menores pueden tener importantes consecuencias políticas y prácticas.






























