Un nuevo experimento mental advierte sobre una potencial crisis económica global para 2028, provocada por el rápido desplazamiento de los trabajadores administrativos por la inteligencia artificial. El escenario, presentado como un memorando retrospectivo de junio de 2028, detalla cómo la adopción desenfrenada de la IA podría provocar despidos masivos, estancamiento salarial y una grave recesión. No se trata de si la IA afectará los empleos, sino de con qué rapidez y si la sociedad puede adaptarse.
La velocidad de la obsolescencia
La predicción central se centra en un ciclo de retroalimentación que comenzará en 2026. Las empresas, impulsadas por la competencia, comienzan a reemplazar agresivamente la mano de obra humana con agentes de inteligencia artificial capaces de realizar tareas no supervisadas. Los despidos se aceleran a medida que mejoran los modelos de IA, lo que justifica mayores recortes. Esto ya está sucediendo: los recientes recortes de empleo en Amazon, Expedia y Pinterest demuestran que las eficiencias de la IA son un factor, incluso si cuantificar el impacto exacto sigue siendo difícil.
Los autores destacan una dinámica crítica: las empresas no actúan maliciosamente, sino racionalmente. La decisión de cada empresa de automatizar es lógica de forma aislada, pero en conjunto crea un resultado devastador. Los empleos más vulnerables no sólo se eliminan; se convierten en los impulsores de una adopción de la IA aún más rápida a medida que los trabajadores desplazados luchan por implementar la tecnología que les costó sus puestos.
Colapso económico para 2028
Para mediados de 2027, se prevé que la economía estadounidense entre en recesión. El desempleo superará el 10% para 2028 a medida que los trabajadores administrativos inunden los sectores peor pagados, deprimiendo los salarios en todos los ámbitos. El escenario prevé un aumento de la deuda de los hogares a medida que las familias dependen del crédito y los fondos de jubilación para cubrir gastos esenciales, preparando el escenario para otra crisis hipotecaria.
Se hace necesaria la intervención gubernamental para estabilizar la economía mediante un aumento del gasto social, incluso cuando los ingresos tributarios disminuyen debido a pérdidas salariales generalizadas. Esto crea una mayor tensión económica, lo que agrava el problema. El ciclo no se trata sólo de pérdida de empleos; se trata de un colapso sistémico de la estabilidad económica.
El malestar social y la reacción de la IA
El pronóstico no se limita a la economía. Para 2028, los autores predicen un movimiento “Occupy Silicon Valley”, que reflejará las protestas de Wall Street de la década de 2010. Los manifestantes bloquean empresas de inteligencia artificial como Anthropic y OpenAI, lo que aumenta las tensiones mientras el público lidia con las consecuencias de la automatización desenfrenada.
Este malestar no es sólo una reacción a la pérdida de empleos; es un reflejo de la creciente desigualdad y de la percepción de que la industria tecnológica está priorizando las ganancias sobre las personas. Los autores enfatizan que incluso si este escenario exacto no se desarrolla, la tendencia subyacente es innegable: la IA está cambiando la economía más rápido de lo que las instituciones pueden adaptarse.
La conclusión clave no es predecir el futuro con certeza, sino reconocer que el ritmo de la disrupción de la IA está superando nuestra capacidad de respuesta. Sin cambios proactivos de políticas y redes de seguridad social, las consecuencias podrían ser graves.
El experimento sirve como una cruda advertencia de que el progreso tecnológico sin previsión puede socavar la estabilidad económica y alimentar el malestar social.






























