Internet lo cambió todo. Reconectó la forma en que manejamos la información, el comercio y la informática. Lo más importante es que brindó a las personas una línea directa con una audiencia global. Antes de la web, llegar a lectores de todo el mundo era casi imposible. ¿Ahora? Es instantáneo. Cualquiera que tenga una computadora puede publicar contenido y el mundo lo ve en segundos. La creatividad es asombrosa. Miles de nuevas ideas surgen diariamente. El potencial parece infinito.
Pero hay un enorme vacío en esta utopía digital.
Si bien publicar es fácil, monetizar no lo es. No existe una forma sencilla de ganar dinero con estos sitios. Este “eslabón perdido” mató a miles de empresas basadas en la web entre 2000 y 2001. La web se está convirtiendo en un desierto. Quedan supervivientes como eBay, Yahoo y Amazon, pero nada nuevo está germinando de manera significativa. Muchos sitios restantes se están retirando al modelo de suscripción.
Este cambio está causando seria preocupación.
Las tarifas de suscripción crean dos problemas importantes para los usuarios. En primer lugar, gestionar decenas de pagos mensuales es un verdadero dolor de cabeza. Imagínese pagar tarifas mensuales a Google, Yahoo, CNN y más. Un usuario frecuente quedaría excluido de los sitios no suscritos. En segundo lugar, las tarifas elevadas excluyen a las personas. Crea una división entre los “ricos” y los “pobres” en el acceso a la información. Nunca antes habíamos visto una división así.
La única solución es una forma sencilla para que los sitios web reciban pagos directamente por su contenido. Sin un modelo de ingresos, las empresas mueren. Su contenido desaparece. El modelo de suscripción fracasa porque supone un dolor de cabeza para los usuarios.
Hay más en juego. La promesa de la web sigue sin explotar. Sin un modelo de negocio que funcione, la web no puede alcanzar su máximo potencial. Pensemos en las librerías. Tienen cientos de miles de títulos en papel. Sería útil tener esta información electrónicamente. Pero ninguno de estos títulos está en la web. No hay forma de ganar dinero con ellos. Estamos atrapados en la publicación en papel debido a la falta de un buen modelo de negocio web.
¿Y si cambiamos esto?
¿Qué pasaría si creáramos un modelo de negocio que funcionara? Una forma sencilla y general para que los sitios web reciban pagos sin suscripciones. Si pudiéramos resolverlo, surgirían nuevos sitios desde el suelo del desierto. Millones de sitios producirían todo tipo de contenidos y servicios imaginables. Se crearían millones de puestos de trabajo en una economía electrónica que apenas vemos hoy.
Este artículo analiza la idea de “un centavo por página”. Es un modelo de negocio simple para la web que permite a los sitios web recibir pagos directos por su contenido de parte de todos los que utilizan la web.
Compartimos esta idea para que la comunidad web pueda ver el problema, sus efectos y discutir soluciones. El modelo de “un centavo por página” es una posible solución. Podría tener un efecto positivo. Incluso si nunca se adopta, el debate es productivo. Un gran cambio está ocurriendo ahora mismo.
El desafío que enfrenta la Web
¿Cómo construimos una economía electrónica exitosa en la web?
Originalmente, se pensó que la publicidad respaldaba sitios gratuitos, como televisión o radio gratuitas. Casi todos los sitios comerciales adoptaron el modelo de “contenido gratuito con publicidad paga”. Estaba mal. Una gran cantidad de sitios cerraron al usarlo.
La publicidad no funciona bien en la web porque la web no es televisión ni radio. La televisión y la radio son lineales. Obligas al espectador a ver un anuncio interrumpiendo el programa. La red es diferente. Es como un libro o una revista. La gente viene a leer y ver fotografías. Pueden pasar a una nueva página o a un sitio diferente cuando lo deseen.
Para los sitios pequeños, la publicidad es aún peor. Tienes que contratar personal de ventas para vender anuncios. A los anunciantes no les interesan los sitios pequeños. Para ellos la publicidad no es una opción. [Consulte esta carta del presidente de StockCharts.com para conocer una interesante discusión sobre la situación que enfrentan los sitios web pequeños y medianos.]
Ve a cualquier librería. Nunca ves libros gratis. Rara vez se encuentran libros con publicidad. La gente paga directamente por la información porque es valiosa para ellos.
El desafío al que se enfrenta la web hoy en día es que está utilizando el modelo de negocio equivocado. La web necesita una nueva para tener éxito. Para alcanzar su máximo potencial. El modelo de ingresos de la web debe implicar pagos como el modelo de ingresos por libros. Pero también debe adaptarse a la naturaleza infinita y fluida de la red.
Los modelos actuales de monetización web no funcionan. Se basan en publicidad agresiva o muros de suscripción que alejan a los usuarios. Existe una alternativa que es sorprendentemente sencilla: un centavo por página.
El mecanismo es sencillo. Cada vez que cargas una página web, ya sea una búsqueda en Google, un artículo de CNN o una lista de productos de Amazon, pagas un centavo. El propietario del sitio recibe ese centavo. Sin fricción. No hay pancartas de consentimiento de cookies. Sin píxeles de seguimiento. Sólo una pequeña transacción para acceder.
No se trata sólo de cambio de bolsillo. Se trata de resolver el desajuste fundamental entre el valor del contenido web y los ingresos que genera.
Ejemplo 1: motores de búsqueda potenciados
Mira Google. Maneja aproximadamente 100 millones de impresiones de páginas diariamente. Según un modelo de centavo por página, eso se traduce en 1 millón de dólares por día. O $350 millones por año.
¿Necesita Google otros 350 millones de dólares? El precio de sus acciones dice que no. Su conclusión es que tal vez. Pero mire esto desde una perspectiva de desarrollo.
Google es actualmente el mejor motor de búsqueda disponible. Pero esto es sólo una muestra de lo que podría ser la búsqueda. En este momento, la innovación se ve sofocada por la necesidad de equilibrar la experiencia del usuario con la carga de anuncios. Si Google tuviera 200 millones de dólares adicionales al año específicamente para el desarrollo de software, imaginemos el salto en capacidades.
“Gratis” es una de las palabras más queridas en el idioma inglés. Pero al no pagarle a Google, nos negamos los mayores beneficios que traerían nuestros pagos.
Sin este flujo de ingresos, las mejoras se producen lentamente. Con ello, el ritmo de la innovación podría ser impresionante en cinco años. La compensación es clara: usted paga un centavo para desbloquear la próxima generación de tecnología de búsqueda.
Ejemplo 2: La explosión de contenido
Aplique este modelo a cualquier sitio con mucho contenido. CNN. Los New York Times. ESPN. Británica. Salón. El tonto abigarrado. Incluso la NASA.
Actualmente, estas entidades luchan por monetizar eficazmente el periodismo y el material de referencia de alta calidad. Los anuncios degradan la experiencia de lectura. Los muros de pago frustran a los lectores ocasionales. Un modelo de centavo por página resuelve ambos.
Crea un incentivo financiero directo para producir más contenido. Los sitios tendrían capital para contratar más escritores, verificadores de datos y editores. ¿El resultado? Surgirían millones de nuevos sitios de contenido. No serían fábricas de contenidos que generarían spam; Serían centros de calidad que contratarían personas para crear valor.
El efecto sobre la economía en general sería significativo. Más ingresos significan más empleos en periodismo y creación de información. El gran volumen y la calidad de los datos disponibles en la web se dispararían.
Ejemplo 3: democratizar la experiencia
Considere un experto. Tal vez sea un analista financiero, un paisajista o un mecánico experimentado.
Hoy tienen dos malas opciones:
1. Escribe un libro: Requiere mucho trabajo inicial. Los editores se quedan con el 90% de los ingresos. Las regalías rondan el 10%. ¿Por qué? Porque el costo de editar, imprimir, almacenar, comercializar y distribuir un solo título es de al menos 100.000 dólares. Por cada 10 libros publicados, menos de la mitad recupera esa inversión inicial. El editor asume el riesgo. Al autor sólo se le paga si el libro se convierte en un éxito de ventas.
2. Publicar en línea: Publicar es gratis. Pero también es gratis para leer. El experto gana cero dólares por su esfuerzo.
Ninguna opción funciona bien. La ruta del libro es demasiado arriesgada y cara. La ruta web es infructuosa.
Con un modelo de centavo por página, millones de expertos podrían publicar sus conocimientos y recibir un pago. Un mecánico podría escribir consejos diarios sobre la reparación de frenos. Un asesor financiero podría publicar análisis de mercado semanales. Ambos obtendrían ingresos directamente de los lectores que encuentren útil el contenido.
Los editores convencionales también se verían obligados a digitalizar y fijar el precio adecuado a sus catálogos. El conjunto de información especializada en la web pasaría del ruido genérico a la experiencia seleccionada.
[* Una pregunta común: ¿Por qué los autores obtienen sólo el 10%? No es codicia. Es el costo de entrada. Imprimir miles de copias, almacenarlas y distribuirlas es costoso. La mayoría de los libros no logran recuperar el costo mínimo de $100,000. Los editores pagan regalías con la esperanza de que unos pocos éxitos cubran las pérdidas de los muchos fracasos.]
Ejemplo 4: Descubriendo ideas ocultas
Piense en el propietario o desarrollador de una pequeña empresa con una idea web brillante. Dedican cientos de horas a crear una herramienta que realmente ayude a los usuarios.
Luego llegaron a la factura del hosting. Y el coste de marketing. Y la comprensión de que no existe una forma clara de monetizar la idea.
Si los usuarios no pagan, la idea muere. Miles de herramientas beneficiosas nunca ven la luz del día. Ésta es la trampa del estancamiento. Tenemos un excedente de talento e ideas, pero un déficit de modelos de ingresos viables para productos especializados.
Un modelo de centavo por página elimina la barrera de entrada a la monetización. Tú construyes la herramienta. Los usuarios pagan por usarlo. Cubres el hosting. Te beneficias. La ecuación del estancamiento se rompe.
La verificación de la realidad
Este modelo supone que los usuarios están dispuestos a realizar microtransacciones a través de Internet. Se supone que los navegadores o los ISP pueden manejar la carga de procesamiento de millones de cargos de un centavo por segundo.
No es un sistema perfecto. Las tarifas de transacción podrían consumir el centavo. La fricción del usuario puede resultar molesta. Pero compárelo con el status quo actual: anuncios que rastrean cada uno de sus movimientos, muros de pago que ocultan información o la devaluación silenciosa de la experiencia.
El centavo es pequeño. Pero el cambio en la estructura de incentivos es enorme. Dejamos de consumir gratis y comenzamos a consumir por valor. La pregunta no es si es técnicamente posible. Se trata de si estamos cansados del acuerdo actual.
Cómo la resonancia viral impulsa el crecimiento web
Lo vemos todo el tiempo. Un sitio comienza como un proyecto personal. Tal vez sea un blog, una herramienta o un foro especializado extraño. Entonces, de repente, está en todas partes. Esta explosión no es suerte. Es resonancia.
Resonancia es sólo una palabra elegante para referirse al comportamiento humano básico. Cuando alguien encuentra un sitio web que realmente le gusta, suceden dos cosas. Ellos regresan. Y se lo cuentan a sus amigos. Ese ciclo (retención mezclada con referencias) es el motor que hace crecer una audiencia de la noche a la mañana.
Mira Napster. Es el clásico estudio de caso. Una vez que la gente descubrió cómo usarlo, la probabilidad de regresar fue enorme. También lo era la probabilidad de arrastrar a un amigo. ¿El resultado? De cero a 50 millones de visitantes mensuales en aproximadamente seis meses. Eso no es marketing. Esa es la gravedad.
Reducir las barreras de entrada
Internet ha eliminado a los guardianes. Cualquier individuo o empresa del planeta puede crear un sitio y llegar a una audiencia global. No necesitas un estudio. No necesitas un título. Sólo necesitas una computadora.
Los niños de diez años pueden aprender la tecnología. Cualquiera que tenga acceso tiene las herramientas. Vivimos en una anomalía histórica donde la libertad de expresión y la distribución global son prácticamente ilimitadas. Pero aquí está el truco: el acceso está ahí. El potencial es enorme. La resonancia elige a los ganadores.
Sin embargo, todavía falta una pieza. En este momento, no existe una manera fácil para que un individuo obtenga valor directo de una idea web innovadora. Puedes publicar, pero no siempre puedes obtener ganancias sin jugar el juego antiguo.
El modelo de centavo por página
Imagine un sistema en el que cada visita a una página genere ingresos. Digamos un centavo por página. Esto crea una mezcla que se propaga a sí misma entre creatividad y negocios. Es publicación instantánea con ingresos instantáneos para cualquier persona que pueda acceder a la Web.
¿Por qué esto importa?
Porque cambia el perfil de riesgo. Con un modelo como éste, millones de personas pueden probar millones de ideas. Si una idea resuena, el creador se beneficia directa e inmediatamente. No es necesario buscar capital riesgo. No es necesario inventar modelos publicitarios complicados. No es necesario contratar un equipo de ventas solo para que le explique lo que hace.
La riqueza y diversidad del contenido web explotaría. Los individuos y las pequeñas empresas finalmente capturarían el valor que crean. Una persona con una gran idea podría ganar mucho dinero casi instantáneamente, impulsado únicamente por la resonancia.
¿Es eso justo? Tal vez. ¿Es eficiente? Absolutamente.
La tecnología está lista. El comportamiento está probado. Lo único que lo frena es el modelo de negocio. Una vez que eso cambie, las compuertas no se abrirán simplemente. Desaparecen.
La idea de pagar una fracción de centavo por contenido web les parece absurda a muchos. A la gente le molesta la idea de pagar por la propia web. Sin embargo, cualquiera que tenga una conexión doméstica ya paga una tarifa mensual a un proveedor de servicios de Internet (ISP). Ya sea una cuenta de AOL, MSN o Earthlink, esa factura ronda los veinte dólares al mes.
¿El truco? Los sitios web que ofrecen el contenido real no reciben nada de ese dinero.
Los críticos argumentan que los usuarios se rebelarán contra un modelo de facturación de un centavo por página. Pero miremos la realidad. Ya pagamos por televisión por cable, periódicos, revistas, llamadas telefónicas, directorio telefónico, cintas VHS, DVD, programas de pago por visión, CD, libros, tonos de llamada e incluso cursos universitarios. El hecho de que el contenido web siga siendo gratuito es una anomalía histórica. Al aferrarnos a una web “totalmente gratuita”, nos estamos negando activamente los servicios de alta calidad que podrían existir si los creadores recibieran una compensación.
Se eligió el enfoque de un centavo por página específicamente porque el costo es insignificante. Considere la propuesta de valor:
- ¿Quieres los diez enlaces más relevantes sobre desfibriladores portátiles de Google? Un centavo es un robo.
- ¿Tiene curiosidad por conocer las opiniones de los compradores de un libro específico en Amazon? Un centavo te permite ver diez reseñas.
- ¿Escribir un trabajo final sobre Afganistán? Los datos históricos de la Britannica valen un centavo.
- ¿Necesita un número de teléfono o un mapa de PeopleSearch o MapQuest? Un centavo lo encuentra.
Parecen preguntas ridículas porque la respuesta es obviamente sí. Actualmente, es posible que deba pagar un dólar por la asistencia de directorio. Un centavo es una fracción de eso.
El costo mensual seguiría siendo bajo para el usuario promedio. Alguien que consulte las acciones, el clima o las noticias más importantes puede ver entre 25 y 50 páginas al día. Eso se traduce en entre 5 y 15 dólares al mes por contenido. Incluso en el peor de los casos (sentado frente a una computadora durante ocho horas al día, viendo una página nueva cada dos minutos durante veinte días), el costo se limita a 48 dólares. Se trata de un caso atípico extremo. Para casi todo el mundo, el gasto es mínimo.
Alternativas de precios de tarifa plana
Un modelo de centavo por página no es el único camino para financiar el desarrollo web. El objetivo principal es garantizar que los sitios web reciban una compensación directa para sobrevivir y prosperar. Una alternativa es un modelo de precios de tarifa plana.
Imagine una suscripción mensual de $10 o $20. Los sitios web no recibirían exactamente un centavo por visita. En cambio, recibirían una parte de esa tarifa en función de su participación en su tráfico. Si el 10% de las visitas a su página fueron a CNN en un mes determinado, CNN recibe el 10% de su tarifa de suscripción.
Esto aborda el principal temor detrás de la facturación medida: el costo impredecible e indefinido. Con una tarifa fija, sabes exactamente lo que pagarás. Los sitios web siguen obteniendo dinero en función del volumen de tráfico. La implementación podría ser sencilla. Los ISP podrían cobrar la tarifa fija y distribuirla a los sitios basándose en las estadísticas de tráfico que ya tienen a su disposición.
¿Preferirías pagar una suscripción fija o realizar un seguimiento de cada clic? El modelo actual rompe el vínculo entre valor y pago. Arreglarlo requiere un sistema que tenga sentido tanto para el usuario como para el creador. La tecnología para rastrear y distribuir estos micropagos existe. La resistencia es cultural, no técnica.
La verificación de la realidad del centavo por página
Cobrar un solo centavo por página vista suena como un modelo limpio en papel. En la práctica, es una pesadilla logística. En realidad, sólo hay tres formas de lograrlo: los sitios lo hacen ellos mismos, los ISP se encargan de la facturación o la comunidad de Internet en general crea un estándar.
Seamos claros sobre por qué falla la primera opción. Cuando un único sitio web intenta cobrar individualmente, los usuarios rebotan. Están acostumbrados al contenido gratuito. Para que funcione una tarifa por página, toda la web debe moverse al mismo tiempo. Si el sitio A carga y el sitio B no, el modelo colapsa inmediatamente.
La ruta más práctica es que los ISP gestionen la facturación, suponiendo que puedan acordar un modelo justo y uniforme para todos. Si no pueden, estará muerto al llegar.
La ruta tradicional de Internet es diferente. Los organismos de normalización existentes crean un protocolo y la comunidad lo implementa sin fines de lucro. O bien, los 1000 sitios web principales se unen para implementar un sistema unificado. Así es como se ve realmente en movimiento.
Cómo funciona un sistema de facturación unificado
Para que funcione un sistema de centavo por página, los 1.000 sitios web principales deben aceptar cambiar en una fecha específica. Necesitan un sistema unificado. Si algunos se unen y otros se quedan fuera, se produce la misma fragmentación que hoy arruina la carga unilateral. El modelo de facturación también debe ser muy sencillo. Los usuarios deben recibir una factura fácil de entender. Cualquier cosa más compleja y todo fracasa.
Para gestionar esto, la comunidad podría constituir una nueva corporación sin fines de lucro. Esta entidad manejaría el flujo de caja de la audiencia a los creadores de contenido. Refleja el modelo utilizado para el registro de nombres de dominio: estandarizado, neutral y sin fines de lucro. Esta corporación cobraría una tarifa de gestión, con un límite de alrededor del cinco por ciento, para cubrir sus costos.
La corporación sin fines de lucro estaría abierta a todos los sitios web. Cualquier sitio podría registrarse y recibir pagos. El proceso tendría que ser increíblemente simple, comparable a cómo fluye el dinero a los vendedores en plataformas como eBay o Half.com.
La facturación en sí podría ser manejada por esta corporación o enrutada a través del ISP del cliente. En el último caso, los ISP se quedarían con una pequeña tarifa de gestión para cubrir sus propios costos administrativos.
La clave aquí es el intermediario sin fines de lucro. Su trabajo es mantener el proceso impecablemente justo e imparcial. La fuerza de la web reside en la igualdad de condiciones. Cualquiera que tenga una computadora puede comprar un dominio e iniciar un sitio. No hay jerarquía social. Los sitios populares surgen de la resonancia, no de quién paga más por jugar.
Una red populista significa acceso igualitario a los sistemas de pago. Un modelo imparcial y sin intermediarios depredadores impulsa la innovación. Ese es el objetivo.
Implementación de precios de tarifa plana
Los precios de tarifa fija son incluso más fáciles de implementar que las tarifas por página. Piense en una suscripción mensual de 10 dólares para contenido web. Hay dos formas principales de ejecutar esto.
Los ISP cobran la tarifa
Tres o cuatro importantes ISP podrían empezar a cobrar una tarifa fija de 10 dólares a los usuarios cada mes. Distribuirían ese dinero a sitios web según el volumen de tráfico. Los sitios web que participan en el plan bloquearían el acceso a cualquiera que no acceda a través de esos ISP específicos. Otros ISP tendrían un fuerte incentivo para unirse a la recaudación de tarifas una vez que una porción significativa de la web se vuelva “negra” para los usuarios que no pagan.
Los sitios web lo implementan
Alternativamente, los 1.000 sitios web principales podrían decidir cobrar la tarifa de 10 dólares a través de una empresa separada, similar al modelo sin fines de lucro descrito anteriormente. Esta empresa rastrearía el tráfico y distribuiría los fondos en consecuencia. Cualquier usuario que no pague la tarifa de 10 dólares queda bloqueado de todo el consorcio. Otros sitios web podrían inscribirse más tarde para comenzar a recibir dinero, ampliando el conjunto de contenidos disponibles para los suscriptores.
Por qué el modelo de centavo por página realmente tiene sentido
¿Quiere saber si un centavo por página es la cantidad correcta? Es sencillo. Todo el mundo lo entiende. No asusta a la gente, pero paga a los propietarios del sitio web lo suficiente como para que importe. Medio centavo podría funcionar. Dos centavos también podrían funcionar. La comunidad de Internet puede modificar los números hasta que le parezca correcto.
Según un modelo de tarifa fija, los usuarios probablemente pagarían una tarifa fija de entre 10 y 20 dólares al mes.
¿Por qué cobrar por impresión de página y no por byte?
Si cobra por byte, la gente inflará sus imágenes y hará todo tipo de locuras para inflar sus páginas.
¿No dividirán los sitios web su contenido en millones de páginas si reciben un centavo por página?
Probablemente no. Los anuncios publicitarios ya han provocado tantos cortes como jamás veremos. Si los sitios cortan demasiado las cosas, no resonarán y desaparecerán.
¿Por qué los precios deberían ser uniformes?
Quizás, pero complica las cosas. Digamos que estás mirando una lista de páginas en Google y quieres hacer clic en una. Antes de hacer clic en él, debe recordar mirar detenidamente para asegurarse de que el sitio web no le cobre $ 100 por página en lugar de un centavo por página. Si se trata de un modelo de precios uniforme, entonces puedes hacer clic en cualquier página sin preocuparte, tal como lo haces hoy.
¿Qué hacemos con la transmisión de audio y video?
La transmisión de video es única porque consume un ancho de banda significativo. Una transmisión de vídeo de 10 minutos a 300 Kbps consume más de 20 megabytes de ancho de banda y podría costarle al sitio web entre 10 y 20 centavos enviarlo al espectador. Un modelo de pago por evento podría ser el enfoque correcto. O tal vez sea un centavo por transmisión. Con los archivos MP3, si los artistas recibieran automática y directamente un centavo cada vez que alguien descargara una de sus canciones, se crearía una revolución musical increíble.
¿Qué impide que los sitios envíen spam a los usuarios para vaciar sus billeteras?
El mecanismo de facturación debe rastrear y eliminar los cargos por eso, así como por las páginas que se actualizan automáticamente, las páginas con errores y las inexistentes, las páginas a las que se llega presionando el botón Atrás, las páginas duplicadas, etc.
¿Podemos tener un modelo de tarifa plana con centavo por página?
Como se analiza en esta página, el precio de tarifa plana sería extremadamente fácil de implementar y eliminaría una gran objeción que muchas personas tienen al concepto de “un centavo por página”.
Respondiendo a objeciones
Los lectores han expresado varias objeciones a la idea de un centavo por página. Aquí hay una lista de las objeciones más comunes, con respuestas a cada una.
Objeción n.º 1: Penny por página es imposible de implementar
Hay variaciones de esta objeción que van desde “no hay forma de rastrear el tráfico” hasta “no hay forma de crear una factura” y “no hay forma de cobrar el dinero”. En este momento, los ISP, así como los sitios web, cuentan con herramientas integrales que les permiten rastrear cada página vista por cada visitante. Las empresas de terceros también pueden rastrear el tráfico; consulte, por ejemplo, Hitbox.com. Los ISP ya facturan a decenas de millones de personas mensualmente. La implementación es sencilla.
Objeción n.º 2: Penny Per Page es una invasión de la privacidad
Mucha gente objeta que la empresa de facturación de un centavo por página tendrá una lista completa de todos los sitios visitados por cada usuario, y eso es una violación de la privacidad. La situación de un centavo por página no es diferente a que su compañía telefónica tenga una lista completa de cada llamada telefónica que haya realizado, o que su compañía de tarjeta de crédito tenga una lista completa de cada tienda en la que haya comprado productos. En este momento, lo más probable es que su ISP y su empleador/escuela ya tengan un registro completo de cada página que visita.
Objeción n.º 3: Penny Per Page hará imposible que los motores de búsqueda accedan a los sitios
La objeción aquí es que, aunque Google ganará mucho dinero con la idea de un centavo por página, tendrá que pagar aún más para rastrear todos los sitios web que sigue. Hay dos posibles respuestas a esta objeción:
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Google rastrea algo del orden de 2 mil millones de páginas, pero no lo hace todos los días. Digamos que Google revisa sus 2 mil millones de páginas cuatro veces al año. Eso significa que Google gastará 80 millones de dólares al año para navegar por la Web, lo cual es un precio pequeño en comparación con las ganancias de 350 millones de dólares al año (las ganancias de Google se describen en el ejemplo de esta página).
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Google puede cobrar a los sitios por rastrearlos. Los sitios recuperarán inmediatamente el dinero cuando la araña entre y pague un centavo por página.
Objeción #4 – Los países del tercer mundo y otras poblaciones desfavorecidas ya no podrán acceder a Internet gratis
Ésta es una de las objeciones más sorprendentes. La esencia es que “la gente pobre y la gente de los países del tercer mundo no podrán ver la Web si tienen que pagar por ella”. Esta objeción ignora el hecho de que, para acceder a la Web:
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La gente tiene que pagar por sus computadoras para ver páginas web.
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La gente tiene que pagar a la compañía eléctrica para que encienda sus computadoras.
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La gente tiene que pagar a sus ISP para conectar sus computadoras a Internet.
Si está bien que los pobres paguen por todos estos otros artículos, ¿por qué debería ser malo que paguen por el contenido?
La solución común utilizada para dar acceso a Internet a personas desfavorecidas es el acceso público gratuito. Las bibliotecas, escuelas y otras organizaciones públicas pagan por las computadoras, la energía y el acceso a Internet, y los ofrecen al público de forma gratuita. Estas mismas organizaciones también pueden pagar por el contenido.
Objeción n.º 5: Penny Per Page es demasiado abierto
El costo de un mes de surf intenso
Seamos realistas sobre el uso. Un gran usuario de Internet podría fácilmente acumular una factura de 100 dólares en un solo mes si navega intensamente. Esa cifra supone un costo de un centavo por página, lo que se traduce en 10.000 páginas vistas. ¿Es eso excesivo? Diez mil páginas equivalen aproximadamente a entre 20 y 30 libros. Si compraras esos mismos libros en formato físico, pagarías entre 200 y 600 dólares. Pagar 100 dólares por el equivalente digital parece razonable, no predatorio.
Para los usuarios que encuentran desconcertantes los precios variables, los modelos de tarifa plana o límites mensuales siguen siendo alternativas viables. Estas estructuras eliminan por completo la ansiedad de las facturas impredecibles. Pero para aquellos que están dispuestos a pagar sólo por lo que consumen, el modelo por página se mantiene bajo escrutinio.
Objeción: pagar por contenido basura
Una frustración común es el gran volumen de material de baja calidad que domina los resultados de búsqueda. El argumento es: ¿por qué debería pagar por sitios basura?
La solución es el control granular. Los usuarios deberían poder establecer una asignación gratuita (digamos, una, tres o cinco páginas vistas) en cualquier dominio determinado. Si un sitio resulta ser basura, las visitas iniciales son gratuitas. Más importante aún, los usuarios pueden bloquear ese dominio de forma permanente. Una vez bloqueado, no te cobran ni un céntimo por volver a visitarlo. Mantienes el control sobre lo que consumes.
Objeción: Los 1000 sitios principales no cooperarán
Es cierto que lograr la unanimidad entre los 1.000 sitios web principales es difícil. Sin ellos, el sistema lucha. Si los principales actores se niegan a participar, los sitios más pequeños de segundo nivel tendrán pocos incentivos para cobrar por el contenido. Serían socavados por las alternativas gratuitas.
Pero consideremos la contraamenaza. Si los principales sitios empiezan a cobrar, el ecosistema cambia.
Objeción: Nunca pagaré por el contenido
Una minoría vocal insiste en que nunca pagarán por el contenido en línea. Amenazan con abandonar la web por otros sitios. Esta postura ignora dos realidades críticas sobre cómo funciona la economía de Internet.
En primer lugar, si los 1.000 sitios principales cobran, casi todos los demás proveedores de contenidos harán lo mismo para captar ingresos. La minoría “que nunca paga” no encontraría sitios gratuitos para visitar. Podrían surgir nuevos sitios gratuitos, pero sin un modelo de ingresos no pueden sostenerse por sí mismos. Su contenido sería mínimo. Una vez que ganen impulso, ellos también adoptarían el sistema de centavo por página solo para mantenerse operativos.
En segundo lugar, observe las tasas de adopción de otros medios. Las personas que se niegan a pagar por el contenido web pertenecen al mismo grupo demográfico que evita la televisión por cable o carece de teléfono en casa. Sin embargo, las industrias del cable y las telecomunicaciones lograron una penetración masiva a pesar de esta resistencia. La multitud que “nunca paga” es un pequeño grupo marginal. Son valores atípicos, no la norma.
Objeción: es demasiado caro para las escuelas y las empresas
Miremos la educación. Actualmente las escuelas gastan miles de millones en libros de texto. Un solo libro de texto universitario cuesta alrededor de 50 dólares y los estudiantes lo pagan cada semestre. En ese contexto, una tarifa mensual de $10 a $20 por estudiante es una ganga. Abarca mucho más de un libro. Para las empresas, la lógica es similar: el acceso a una gama más amplia de información por un costo predecible y manejable es preferible al caos del consumo de datos no monitoreado.
Objeción: los magnates de los medios lo comprarán todo
Los críticos temen que figuras como Rupert Murdoch o Ted Turner compren todos los sitios buenos una vez que se vuelvan rentables. Este miedo supone que el panorama actual les favorece.
En este momento, los sitios web tienen poco o ningún valor porque no pueden generar ingresos directos. En teoría, los Murdoch y los Turner podrían comprar toda la red hoy si quisieran. Pero la rentabilidad cambia la dinámica del poder. Si los sitios pueden generar ingresos, los creadores tienen una posición negociadora. Pueden competir. Si las grandes empresas de medios quieren comprar estos sitios, deben negociar con propietarios que tengan un modelo de negocio viable. Esto protege a los creadores en lugar de silenciarlos.
Objeción: simplemente utilice suscripciones
Muchos argumentan que los sitios deberían simplemente utilizar modelos de suscripción tradicionales. Y lo hacen. Puedes suscribirte a The Wall Street Journal por 8 dólares al mes. La Británica cuesta 6 dólares al mes. Questia cobra 20 dólares al mes por su biblioteca en línea.
Imagínese si Yahoo, CNN, Google y cientos de otros adoptaran este modelo. Sólo los cinco ejemplos anteriores cuestan alrededor de $500 al año. Pero son sólo cinco. Para realizar una investigación general, necesitaría docenas de suscripciones. Pasarías horas registrándote para cada uno individualmente. El costo anual podría ascender a miles de dólares.
Esta fragmentación hace que la investigación web general sea casi imposible. Un modelo genérico como centavo por página lo consolida en una sola factura. Simplifica el acceso.
El enfoque de la “web libre” actualmente está resultando contraproducente. Asfixia a los nuevos sitios al negarles flujos de ingresos y obliga a los sitios existentes a cerrar. El modelo de centavo por página ofrece una alternativa sostenible, equilibrando costo, acceso y calidad de una manera que la publicidad pura o las suscripciones rígidas no pueden.
El costo de lo gratuito
Imagine una web donde cada clic lleva un microprecio. No es una suscripción. No es un anuncio. Un centavo literal por cada página vista. Hemos pasado décadas asumiendo que el contenido debería ser gratuito, pero esa suposición ha alterado fundamentalmente la economía. En este universo paralelo, la web no es un cementerio de proyectos abandonados. Es un mercado bullicioso.
La diferencia es marcada. Hoy, la innovación está reprimida. ¿Por qué? Porque la mayoría de las ideas web no pueden generar ingresos. Sin un camino directo hacia la obtención de beneficios, los promotores no construyen. Los editores no digitalizan. En cambio, la información valiosa permanece impresa. Miles de libros permanecen en los estantes porque no existe un modelo de negocio viable para sus equivalentes digitales. Estamos perdiendo contenido potencial. Estamos perdiendo velocidad.
Si existiera un sistema de micropagos, el panorama cambiaría de la noche a la mañana. Pensemos en el músico. Si un artista recibiera diez centavos cada vez que alguien transmitiera su canción, la industria sería completamente diferente. Lo mismo se aplica a escritores, expertos y propietarios de pequeñas empresas. Actualmente, sólo ganan los gigantes. Tienen los equipos de ventas. Tienen las redes publicitarias. Tienen la escala. Un sitio pequeño con una idea brillante no obtiene nada. Se muere de hambre.
Rompiendo el monopolio de la atención
El modelo actual favorece el volumen sobre el valor. Prefiere el click-bait a la inmersión profunda. Esto es ineficiente. Ralentiza el desarrollo. Desalienta la inversión.
Otra posibilidad es una tarifa fija mensual cobrada por los ISP y distribuida en función del tráfico. O un modelo de transferencia directa. El mecanismo importa menos que el resultado: el pago directo al creador. Cuando a los creadores se les paga, crean más. Cuando crean más, la web se enriquece.
Piensa en la utilidad. ¿Pagarías un centavo para encontrar un número de teléfono al instante? ¿Para obtener un mapa de una ubicación que necesita? ¿Para responder una pregunta específica sin examinar los anuncios? El valor está ahí. La disposición a pagar existe. La infraestructura simplemente no está ahí.
Estamos pagando un costo oculto por contenido “gratuito”. Ese costo es el estancamiento. Son oportunidades perdidas. Es una red que crece más lento de lo que podría.
El efecto dominó
No se trata sólo de dinero. Se trata de la salud del ecosistema de la información. Si los sitios pequeños pudieran sobrevivir gracias a microtransacciones, veríamos una explosión de contenido especializado. Conocimientos especializados. Servicios localizados. Periodismo independiente.
El sistema actual obliga a todos a competir por los mismos dólares en publicidad. Homogeneiza el contenido. Expulsa lo oscuro. Un modelo de micropagos permitiría prosperar a los desconocidos. Premiaría la calidad sobre la viralidad.
¿Realmente vale la pena un centavo? Para el usuario, sí. Para la web, absolutamente. Pero ahora mismo estamos apostando en contra de nuestro propio potencial. Estamos eligiendo una Internet lenta y saturada de publicidad en lugar de una Internet rápida, diversa y financiada directamente.
La tecnología existe. El concepto es simple. La barrera es cultural. Tenemos que dejar de ver el contenido como algo que debe ser gratuito y empezar a verlo como algo que debe valorarse.
Si nos equivocamos, perderemos una década de innovación. Si lo hacemos bien, desbloquearemos una nueva economía. La elección es binaria. El momento de actuar es ahora.
Los temas relacionados incluyen estructuras de marketing de afiliados, mecánica de anuncios publicitarios y la infraestructura más amplia del comercio por Internet. Para profundizar más, consulte las discusiones de StockCharts.com, las perspectivas de Scott McCloud sobre el contenido pago y los análisis económicos de UC Berkeley. Estos recursos resaltan la tensión entre el libre acceso y la creación sostenible.




























